Lucas investigaba cada pequeño detalle del jardín Olmeda, la capacidad, los paquetes complejos, algunas contras del establecimiento, ese día debía salir perfecto. Libia le confesó que uno de sus deseos es celebrar su casamiento al aire libre, y que su decoración esté llena de flores amarillas, blancas y rojas.
—¿Qué le parece, señor? —cuestionó con amabilidad la encargada de darles el recorrido.
—Es hermoso, pero mi prometida es quien tiene la última palabra. — Observó a la distancia el rostro