Me quedé mirando el informe, con las manos temblando mientras sostenía el papel. Mi corazón latía con fuerza en mi pecho, y mi respiración llegó en jadeos cortos e irregulares.
Insuficiencia renal.
Theo tenía insuficiencia renal.
Leí las palabras una y otra vez, pero no cambiaron. Eran reales. Esto no fue un error ni un malentendido. El informe era claro: sus riñones estaban fallando, y si no conseguía un donante rápidamente, no tendría mucho tiempo.
De repente, todo empezó a tener sentido. La