AMAYA BEZOS
Llegué a Cambridge al amanecer, ya solo era cosa de respirar un poco y en muy poco tiempo sabría qué es lo que me mantenía constantemente enferma y probablemente terminara por matarme. Llegue a la clínica y en la impersonal sala de estar espere pacientemente que llegara mi turno. Lo bueno que me había molestado en sacar una cita porque el consultorio estaba atestado de mujeres embarazadas y otras que venían por revisiones de rutina para lograr concebir…y del otro lado estaba yo… má