Punto de vista de Elena
El subidón de la noche del escritorio duró días. Flotaba en las reuniones con una sonrisa secreta. Cada roce de la tela contra mi piel me recordaba sus manos, su boca, esa descarga salvaje. El trabajo volaba. La vida brillaba.
Pero nada tan caliente se queda oculto para siempre.
La primera grieta llegó a mitad de semana. Almuerzo del equipo en el café de abajo. Estaba sentada con colegas, charlando de números. Ethan llegó tarde, bandeja en mano, deslizándose en el as