—¡Te estás buscando la muerte! —gritó Juan mientras su puño golpeaba con fuerza la cara del matón de cabello rubio.
El matón sintió un dolor agudo en su rostro, como si hubiera sido golpeado por un martillo.
Mientras el matón de cabello rubio se retorcía de dolor, Juan agarró su cabeza sin piedad y la estrelló contra la esquina de una mesa cercana.
Un estruendo resonó en el lugar, y el matón de cabello rubio sintió que el mundo daba vueltas mientras yacía en el suelo, gritando de dolor.
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