El gerente del hotel se acercó respetuosamente a Juan y, con extrema precaución, dijo: —Señor, ¿podría dejarme ver la tarjeta que tiene en la mano?
Juan sonrió ligeramente y le entregó la tarjeta negra del unicornio.
Al ver la tarjeta negra del unicornio en sus manos, el gerente temblaba un poco. Para él, ver esa tarjeta significaba ver a Jacobo en persona. Es decir, Juan, en ese momento, representaba a Jacobo.
El gerente cambió inmediatamente su actitud a 180 grados: —Señor, no sabía que usted