—¿Acaso tú mismo tenías la capacidad de ganar dinero en la secundaria? replicó Juan con una ceja levantada.
Juan continuó: —Una muchacha tan trabajadora y persistente como ella, merece una oportunidad, directora Mía. Además, su nivel educativo cumple con los requisitos exigidos por la empresa. Si la contratan, me comprometo a guiarla y supervisarla personalmente. Si comete algún error, pueden descontar de mi salario.
Elena, muy sorprendida, miró a Juan con los ojos muy abiertos, preguntándose p