Celia siguió suplicando con vehemencia a Ramón: —Por favor, Ramón, dime lo que sucedió aquel día. Quiero saber quién mató a mi padre.
En aquel entonces, Rogerio gozaba de gran prestigio en San Fernando, pero fue asesinado repentinamente en un restaurante.
Cuando Jacobo llegó con la joven Celia, encontraron a Rogerio ensangrentado y envenenado en el restaurante. Sin embargo, su rostro mostraba una serenidad inusual, sin rastro de dolor ni resentimiento alguno.
Jacobo, un hombre muy experimentado,