Escuchar las palabras de Ana llenó de gran alegría a Juliana, quien saltó de felicidad.
—¡Qué bueno! Herman y María han tenido una pelea.
—No tengo que preocuparme más por eso. Herman está persiguiendo a María.
—Juan, ¡tienes que encontrar una manera de volver con María!
Juan suspiró suavemente y acarició con cuidado el cabello de Juliana. —Juliana, nunca volveré con María.
—Pero siempre te trataré bien.
Al escuchar esas palabras, Juliana frunció el ceño y calculó en su mente que tenía que encon