—Cuando regresé, dejé mi empresa en manos de otros. No la he gestionado en tres años, y ahora no sé cómo estará— Ana miró a Juan con cierta perplejidad. Desde que había conocido a Juan, siempre lo había visto como una persona muy modesta. Si decía que había tenido una empresa, seguro que era bastante exitosa.
—Entonces, ¿regresaste de fuera y dejaste tus empresas en manos de otros por María? —preguntó Ana.
Juan asintió con una sonrisa amarga. Efectivamente, así fue. El trabajo que Juan realizaba