Capítulo 59.
Comencé una rutina en la que pasaba la mayor cantidad de mi tiempo despierta en la oficina de la Luna.
Morgana había aparecido hace unos días en mi habitación, justo después de mi cena con Kryos, para decirme que había cambiado de parecer y que podía dedicarme al papeleo acumulado en la oficina de la Luna.
—Bajo mi supervisión —gruñó Morgana.
Me encogí de hombros. ¿Qué tan malo podía ser?
Respuesta corta: no tan malo, sobre todo porque la loba decidió que no valía su precioso tiempo después de