Punto de vista de Darius
Mi semana comienza con caos.
Me desperté con el teléfono sonando.
Me resistía a mirar quién llamaba.
O a contestar al primer timbrazo.
La llamada se repitió.
Decidí mirar quién llamaba.
Era mi madre.
Dudé al principio.
Luego, a regañadientes, contesté, pero después me arrepentí.
El martes por la mañana temprano, mi madre me llamó con la sutileza de una bola de demolición.
—¿Oí que le enviaste una disculpa a Selene por mensaje de texto? —exclamó.
—Eh, mamá, ¿cómo te ente