Darius y yo estábamos sentados en un restaurante cercano —Negocios de Lobos— bebiendo vino tinto y comiendo filetes de res. Era nuestra primera cita desde que nos llevábamos bien.
—¿Qué haremos con respecto a la situación de tu madre? —me miró con curiosidad.
—La perdono —dije—. Planeo tenerla en mi vida.
Él inclinó la cabeza mientras clavaba el tenedor en un trozo de carne.
—Será un problema para nuestra manada. Dos hombres murieron persiguiendo vampiros no hace mucho.
—¿Crees que no lo sé? —f