Lysera
Una voz masculina llena de ira me arrancó de la oscuridad que se había apoderado de mí.
—¡…incompetente! —La voz de Henry atravesó la niebla que envolvía mi mente—. ¿Tienes idea de lo que has hecho?
Otra voz respondió, débil y temblorosa. Era la de Madam Joyce.
—Alfa, se lo juro… Lo hizo a propósito. Arruinó el vestido. Ella…
—¡Basta! —Su tono descendió, frío y peligroso—. Si el Alfa Samuel entra y ella no está lista para recibirlo, lo pagarás muy caro.
Me palpitaba la cabeza. Sentí