**Punto de vista de Elena**
No sé qué me dio esa audacia, pero desde anoche, cuando perdí mi virginidad, me he vuelto adicta a la forma en que él me llenó. Lo anhelaba como una droga. Nunca había imaginado que un cuerpo pudiera sentir tanto, o que pudiera desear a un hombre hasta que me doliera físicamente.
Los ojos de Stefano se oscurecieron y un gruñido bajo resonó en su garganta. Se abalanzó hacia adelante, inmovilizándome contra la puerta mientras sus labios devoraban los míos, su lengu