**Punto de vista de Elena**
Mis manos estaban tan apretadas contra el cojín que mis uñas se clavaron en la tela. No me había movido en horas. Ni siquiera parpadeé a menos que fuera necesario. Me limité a mirar la pared revestida de madera, inhalando y exhalando a través del dolor agudo en mi pecho. Se oyeron pasos pesados y aterradores desde la cocina. Dante salió con un vaso de agua en la mano. Se detuvo a medio paso cuando me vio, todavía congelado en la misma posición en la que me había d