**Punto de vista de Elena**
Sentí que el olor estéril de la habitación del hospital se burlaba de mí.
Seis semanas.
Me recosté apoyada contra las almohadas planas, mis manos temblaban mientras descansaban sobre mi estómago. Un bebé. Un latido diminuto y frágil retumbaba bajo la superficie de una mujer que había pasado la última semana mirando a los ojos de la muerte. Parecía una cruel broma de sincronización.
¿Cómo podría traer a un niño a un mundo donde su padre era un monstruo y su ma