**Punto de vista de Stefano**
El viaje hasta el otro hospital se sintió como un lento descenso a otra parte del infierno. Mis nudillos estaban blancos mientras agarraba el volante, mi mente aceleraba. A un lado vi la imagen de los labios azules de Elena y su cuerpo frío e inmóvil. Por otro lado, vi la fea realidad de la traición de Lucía.
Lucía empeoró todo acudiendo a Raffaele. Nunca podría perdonarla por eso.
Había jugado su última carta llamando a Elario, el único hombre que todavía la