Punto de vista de Marimar Oquendo
Ya son las ocho de la mañana y sigo sentada en el suelo, apoyada contra la cama, contemplando mi reflejo en el espejo de cuerpo entero. El sol salió hace horas, pero no he pegado ojo en toda la noche. Me palpita la cabeza y estoy a punto de perder la cordura… o eso creo, jeje.
Suelto un largo y pesado suspiro, abrazándome las rodillas contra el pecho. Todo mi cuerpo se siente pesado como plomo y los ojos me arden de puro cansancio. Todavía no termino de procesa