—Mi señor —un joven corrió a través del consejo, evitando perder el paso ya que el miedo que sentía le impedía concentrarse. Se encontró con una puerta y golpeó violentamente. Siguió golpeando y gritando hasta que la puerta finalmente se abrió—. ¡Estamos bajo ataque! —gritó antes de que Malachi pudiera revelar su enojo. Al escuchar eso, Malachi miró a su alrededor, notó el malestar pero no pudo ver al instigador del ataque.
—No entiendo, ¿dónde están los atacantes? —preguntó.
—Allí —el joven