Aliyah frunció el ceño al ver el cabello y los ojos negros que tenía delante y que captaron la forma del chico que tenía delante. —¿Steven? —No hay tiempo. Los renegados llegarán pronto y también lo harán los guerreros Aulladores. Los he visto, ustedes dos solos nunca ganarán. Vamos —dijo Steven, dándole la espalda y alejándose.
Aliyah miró a Sean, quien a su vez se volvió hacia ella también. —¿Deberíamos confiar en él? —preguntó.
Sean encogió de hombros su gran cabeza. —Supongo que me perdon