Selene
Ese calor en mis mejillas y entrepierna es el ejemplo de lo que no debería gustarme y aún sabiéndolo, me fascina el infeliz.
Pelea con los harcos que corren a no sé qué, su humor de perro encadenado me parece interesante. Me acomodo en el centímetro que logro moverme. Escucho un móvil timbrando pero no descifro si es suyo o mío, tampoco puedo averiguarlo por mis ataduras.
La puerta se abre, saca una navaja que con un click la hoja se dispara hacia afuera haciendo que fije mis ojos en