Selene
Pese a ser la última noche que pasamos en la fortaleza Horváth me genera un poco de incomodidad pues las miradas de varios se clavan en mi cada vez que entro a alguna habitación.
Las matriarcas pasan de largo pues la advertencia de tocarme se ha hecho de las más habladas, no entiendo la necesidad de eso porque solo empeora el que las habladurías sean más altas, los murmullos son inevitables e inútiles de callar.
Siendo hora del almuerzo de Lorand soy quien debe llevárselo, además de pr