Lucía no se movió, sólo guardó silencio sin decir nada.
Emiliano le soltó la mano lentamente, su voz carente de calidez en la oscuridad.
—Te lo voy a preguntar por última vez, ¿quieres volver conmigo?
—No.
La voz de Lucía era baja, pero decidida.
La última pizca de persistencia interior de Emiliano desapareció finalmente con su desesperación, y él rio.
—Como quieras, no te molestaré en el futuro, me casaré con otra mujer y tendré hijos por arreglo de mi familia. No aparezcas nunca más ante mí.
—