Rex
No había adónde ir. Este hombre estaba encima, y si me atrapaba aquí, estaba jodido. No había forma de salvarme si me descubría.
En el último segundo, miré el estrecho armario empotrado en la pared. Era para archivar papeles, apenas lo bastante ancho para un hombre. Me metí de cabeza sin pensarlo, cerrando la puerta de golpe a la vez que la del estudio se abría de par en par.
Adentro estaba todo completamente a oscuras. Estaba tan apretado en ese espacio que tenía los hombros inmovilizados.