Debbie
Retiré la mano a regañadientes. Él sonrió y luego su mano reemplazó la mía.
Su tacto rozó mi calor y… joder. Mi cuerpo se detuvo en seco. De la mejor manera posible.
Entonces, sin dejar de mirarme a los ojos, rodeó mi clítoris con dos dedos, haciendo movimientos cortos, tocando ese maldito… oh, joder…
—Rain, ah, joker, joder, ohhh —me eché hacia atrás con los ojos cerrados.
—Sí, nena. Imagina que es la polla de Rain la que está dentro de ese coño —susurró.
Joder, la sola imaginació