Debbie
Sinceramente pensé que ya habíamos terminado con—
—¡Ah, joder! —solté una maldición en voz alta.
Su polla, sin previo aviso, se hundió profundamente en mí, golpeándome hasta el fondo.
—Joder, Rain —maldije de nuevo.
Él se inclinó hacia mi oído.
Sí, nena, ese es el nombre.
Mierda, este tipo me estaba haciendo... ah... se movió un poco, como tanteando el terreno. Aún inclinado, susurró:
—Prepárate. Rain va a hacer que tu coño llueva.
Oh, joder...
Empezó a embestir, con su mano en mi culo y