Debbie
La claridad en mi habitación era la prueba de que un nuevo día había comenzado.
Al abrir los ojos, apagados y pesados, los recuerdos de ayer inundaron mi cabeza.
Primero, el abuso en casa de mi marido. Luego, mi huida para escapar a casa de mis cuñados. Pero la cosa no terminó ahí.
Me besó el más callado de todos, Rex.
Y justo cuando pensaba que ya había sido demasiado, recibí el único orgasmo que me había dado alguien que no fuera yo misma, de manos de otro de ellos: River.
Cerré