—Vaya, qué coincidencia. Justo cuando vuelvo, tú no estás —la voz por teléfono sonaba burlona.
—¿Qué haces aquí? —José volvió a irritarse.
—Escuché que durante el derrumbe en la montaña arriesgaste tu vida para protegerla. ¿Te dio esa mujer algún tipo de droga? ¿No sería mejor dejar que la aplastara una roca? —dijo la voz con un tono sombrío y malévolo.
—¿De verdad podrías verla morir?
José respondió fríamente:
—¡Ella es el único vínculo que queda entre Alicia y este mundo!
—¡Alicia es Alicia, y