El carro llegó al Conjunto Los Jardines.
Adriana bajó y prestó atención a lo que pasaba a su alrededor. El carro de José arrancó en el momento en que ella pisó la entrada de su casa, dio una vuelta junto del jardín y luego se alejó rápidamente.
No se quedó.
—No importa —se dijo a sí misma, sacudiendo la cabeza, y luego se fue a casa, se bañó y se acostó a dormir. Pero, mientras daba vueltas en la cama, su mamá la llamó.
—Adriana, ¿estás dormida? —preguntó ella.
—Aún no... ¿qué pasa? —r