Uno de esos contactos que había conseguido durante el evento de Damas era el de Doña Torres.
La cual había interactuado con ella unas cuantas veces durante el evento y le dijo que le parecía una excelente pretendiente para su hijo y que quería concretar los detalles de la boda.
Adriana entonces decidida, escribió para cuadrar una cita con ella.
Luego de una hora recibió una carta, invitándola a la mansión de los Torres al norte de la ciudad en donde ella vivía.
Al llegar Adriana demostró una