—En el salón había algunos camareros con actitudes sospechosas. Si haces que tus hombres revisen las cámaras de seguridad, quizás podamos atrapar a los culpables—dijo Adriana.
—¿Y por qué habría de ayudarte? —respondió Diego con tono burlón.
Adriana levantó la mirada y se encontró con las cejas ligeramente alzadas de Diego, quien la observaba con una mezcla de arrogancia y desconcierto.
Aunque quería responderle con dureza, se contuvo:
—En los últimos años, la familia Torres y la familia Gui