Manuel se acercó de una forma descortés a Adriana, como un zorro viejo y hambriento, sus ojos recorriendo su cuerpo de arriba abajo con descaro. Como calificándola.
Aunque estaba molesto por su actitud altiva, no pudo evitar quedar cautivado por su belleza y estaba desesperado por su aprobación.
—Señor Manuel, hoy he venido para hablar con usted sobre la colaboración en el desarrollo de perfumes.
¿Ha revisado ya la propuesta del Grupo López? —preguntó Adriana, esquivando hábilmente su intento