—¿En que estás pensando, Álvaro? Me estás asustado, hijo, tenemos suficientes problemas, mira nuestro futuro, no es nada prometedor al que teníamos, con Fátima presa, y Andrés muerto, no nos queda nada que exprimir a Hugh Glenn.
—¿Tienes el nombre de la clínica donde Evana irá a ese procedimiento?
—¡Álvaro!
—¿Me lo dirás o no?
La mujer asintió y le dijo cuál era.
—No te angusties, madre, de hecho, a ese hombre debo visitarlo justo ahora. Pero, antes, dame un segundo.
Álvaro tomó las llaves