Anoche fue una de las mejores noches de vida. Eduardo es un lindo y lo digo en todos los sentidos. Ahora mismo estamos acostados en mi cama yo arriba de su pecho pensando en la noche movidita que tuvimos.
Es increíblemente sensacional...
—¿En qué piensas?—pregunta con sus caricias en mi cintura.
Depositó un beso en mi mejilla.
—En que tenemos que ir a trabajar—murmuré pasando mis manos por su abdomen.
Él respira profundo y no me contesta, luego lo miré a los ojos con una sonrisa.
—Me iré a baña