058: CAMBIO DE PLANES
El sonido del impacto me hizo estremecer los oídos, fue un golpe seco que me recordó al ruido que hace una langosta cuando le rompes las patas en un restaurante de lujo.
Billy salió volando como si fuera un muñeco de trapo o un maniquí y el mundo se detuvo por un segundo. Todo pareció suceder en una especie de efecto de cámara lenta.
Me quedé helada en la cubierta del yate, con el corazón queriendo salirse por mi boca y una sola idea estúpida cruzándome la cabeza: "Si Bi