057: FIESTA EN EL YATE (segunda parte)
El estruendo de los aplausos tapó por completo el sonido de las olas chocando contra el muelle.
Billy Syes se regocijaba en el centro de la escena, disfrutando de la atención de los fotógrafos y de las miradas de envidia de los otros empresarios.
Yo también aplaudí, porque no me quedaba de otra, pero sentía un peso en los hombros y una sensación de vértigo en el estómago.
La idea de Singapur no me emocionaba, me aterraba. Viajar con Lyon significaba hora