Después de una traición.
Después de una traición.
Aquello que había sentido recién después de verlo y quedarme congelada en el centro del salón se multiplicó de manera exponencial al tenerlo a solo un par de metros de distancia y estando a solas con él en la habitación. Mis piernas eran de roca y mi pulso ni siquiera se podía calcular. Pensamientos en blanco y miedos a tope era lo único que ocupaba mi cabeza sin dejarme espacio para pensar de manera racional en medio de ese microcosmos de agonía y dolor.
Como persona y