Capítulo 127.
—Por ser un caso especial, el doctor llegó un poco antes, señora Ercil. —dijo la enfermera con amabilidad ante la mujer de pantalón y blusa oscura y abrigo beige que cerraba sus dedos en las asas de su bolso.
—¿Ya?
—¿Necesita un minuto? —ofreció la enfermera con un tono suave.
“Necesito otra vida” pensó ella a la misma vez que negó.
—Deme cinco minutos. Necesito ir al baño. —la dureza en su rostro no escondía sus ojos rojos y la hinchazón alrededor de ellos. Casi corrió al cubículo donde s