Sosiego
La noche aún podía ser joven, pero nuestros cuerpos habían sido saciados por el regalo de la vida más pura y elemental que emana de la integración de dos almas enamorada. Por eso solo hizo falta una sonrisa y una caricia para que después de que el señor Cavill reaccionara de manera calmada y sosegada por mi atrevimiento repentino, los dos nos sumiéramos en el más profundo silencio que mi vida llegó a conocer, sin embargo, a diferencia y en contra de cualquier pronóstico,