Rebelde o sumisa
― ¿O si no qué? ―me atreví a correr el riesgo de que mis palabras tentaran a la bestia que se relamía frente a mí. Yo sabía bien que estaba jugando con fuego en ese momento, pero ese fuego me quemaba y lo que me hacía sentir sin duda alguna me dejaba disfrutar.
El señor Cavill afiló su mirada para hacerme sentir penetrada por una intensa aprensión, producto de aquel par de cielos que me miraban con lascivia impúdica y que me apretujaba contra su pecho mientras su respiración me