La asistente del CEO
Arthur nos estaba esperando ya para cuando salimos del ascensor al living de la recepción. El trayecto en el elevador había sido incómodo y sobrecogedor, pues la imponencia del Señor Cavill gobernaba de manera imperiosa aquel espacio, obligándome a permanecer aplastada contra una de las paredes de metal para así no importunar con mi cercanía.
―Señor, su coche está listo, aguarda por usted ―le comunicó Arthur, apenas le vio aparecer frente a él.
El señor Cavill apenas y se i