Graves consecuencias
Hablar de locura era poco comparado a lo que me parecían las palabras con la que ese abogado me había propuesto aquella barrabasada, que en la cabeza ni siquiera me cabía. Fue tanto mi desconcierto que de manera inmediata me levante de mi asiento con intenciones de dar por terminada la conversación si ni siquiera prestar atención a las amenazas de la pistola que el jefe guardaba debajo del cinto de su pantalón.
Dejar al señor Cavill era algo que de ninguna manera podía esta