Expectativas y realidad
El departamento de Ana era pequeño, pero en la parte del comedor tenía una puerta que daba a un pequeño balcón donde se podía disfrutar de una agradable vista de la ciudad desde ese quinto piso. Ethan caminaba adelante abriendo la puerta con absoluta cortesía en todo momento, dejándome lo bastante en claro que los hombres caballerosos no faltaban en mi vida. Yo caminé en silencio todo el trayecto intentando imaginar que podía ser lo que Ethan quería contarme, esperando e