Despertar aprensivo
Después de que Ana hubiese creído que yo le tomaba el pelo con el asunto de la confidencialidad del contrato, me quedé escuchando música hasta quedarme dormida. Eran demasiadas las cosas en las que quería pensar y no tenía manera de ordenar todos esos pensamientos que me convertían la cabeza en una piscina de confusión y enredos, por lo que preferí someterme a una relajante sesión de música. Mi lista de reproducción se convertía en un reflejo de lo que me ocurría en ese mis