Como dos viejos amigos
El recuerdo de aquel testamento descubierto en las profundidades de sus dominios prohibidos y de aquella acta de nacimiento que encerraba en sus letras el potencial para levantar sospechas inusitadas, vino a mi mente mientras charlábamos de manera desenfadad durante la cena. Claro que me intrigaba el asunto y que me llenaba de ganas incontenibles de poder expresarle mis dudas respecto a todo eso, pero de solo pensar que podía con ello arruinar la perfecta dinámica que se