Capítulo 118. Romeo y Julieta, no.
Christian Anderson.
Me quedo congelado solo una fracción de segundo. El agua que sentía fría por la alta temperatura de mi cuerpo, cae sobre los dos y ahora se siente como si pudiera evaporarse.
Pienso que podría estar alucinando, pero sus labios suaves impactan contra los míos y lo que había estado deseando desde que nos volvimos a encontrar, sucede. Su forma de abordarme no es ruda, pero sí segura. Y yo, en medio de mi estupor, de igual forma soy capaz de comprender que sí está pasando y abro