Mundo ficciónIniciar sesiónManuel trató de calmarse cuando sintió que ella le golpeaba las caderas y se arqueaba en su boca. Estaba mojada y caliente, y estaba explotando en una ola de orgasmos con gemidos y gritos de absoluto placer.
Era suficiente para volver loco a cualquier hombre.
Sin descanso, él continuó hundiendo su lengua, no queriendo que ella se detuviera. Sus entrañas estaban tan húmedas y el sabor... por todos los dioses, era diferente a todo lo que &







