Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Maldita sea, Pablo, siempre llegando tarde!
—Lo siento, cariño, pero ¿tú sabes la de mierdas que tengo en mi apartamento que ahora serán tus mierdas?
—Ja, ja, ja, ¡qué gracioso!
—Estás preciosa. Te quiero.
—Y yo a ti.
La velada pasó maravillosamente bien. Rieron, bebieron, charlaron, se besaron y bailaron.
Ninguno de los dos estuvo pendiente al teléfono durante la noche. Ya en el coche, de vuelta a casa de Lucía, esta se puso a escuc







