Carolina comentó con tono mordaz:
— ¿Cómo puede haber gente tan rastrera? Ese paparazzi es un conocido mío; seguro que lo contrató él mismo. ¿No es obvio que intenta forzar la situación? Por cierto, ¿ya te divorciaste o qué?
Solo de pensar en el asunto me dolía la cabeza.
Por supuesto que quería divorciarme. Incluso había llegado al punto de ofrecer irme sin nada con tal de lograrlo. Pero Javier se negaba a firmar los papeles. Para colmo, me llamaba cada pocos días: a veces apelaba a los sentimi